Los dolores de la Virgen – Conclusión

By Antonio Osete

Ecos fugaces de la selva umbría,

murmullos de arroyuelos bullidores,

suspiros de canoros ruiseñores,

confusas notas de la mar bravía;

los que auxiliasteis a la lira mía,

al cantar de la Virgen los dolores,

recibir de mi pecho los favores

que os devuelvo dichoso en este día

Tú, Madre celestial, a cuyo manto

se acoge el triste trovador sincero;

recibe con amor mi pobre canto

Yo, en la empresa, feliz me considero;

pues si pensé morirme al ver tu llanto

eterna vida por tu llanto espero