Los dolores de la Virgen – III

By Antonio Osete

-¿Habéis visto al amor del alma mía?-

pregunta a todos con afán prolijo

al verse sola sin su amado hijo,

la tan afligidísima María.

Un vértigo de amor sus pasos guía

y busca por doquier sin rumbo fijo,

y no hay calle ni plaza ni escondrijo

que se cierre a su bárbara agonía

Sapientísima y alta Providencia:

¿do está Jesús que no oye tanto duelo?

¿qué lugar santifica su presencia?

Vedle en el templo: esparce con anhelo

las primeras semillas de una ciencia

que puede hacer de nuestro mundo un cielo