Los dolores de la Virgen – VII

By Antonio Osete

¡Ya no existe Jesús! Pesada losa

aprisiona sus lívidos despojos

¿Y María? Doquier lanza los ojos

halla la soledad más espantosa

Al ver tal duelo, la encendida rosa

temblando oculta sus colores rojos,

y al presenciar el ave sus enojos

pliega el vuelo y se oculta silenciosa

Todo ofrece señales de tristeza:

desde el negro crespón del firmamento

hasta el frío tapiz de la maleza

se oye con voz sin timbre este lamento:

-Si así siente la gran naturaleza,

¿quién mide de María el sufrimiento?