Los dos platillos

By Francisco Javier Ugarte y Pages

No permitáis, Dios mío, que me muera

sin saber que me muero, pues no quiero

que, al morir ignorando que me muero,

dejéis de oír mi súplica postrera

Dulce, ingenua, doliente mensajera

de mi cristiano espíritu sincero,

os dirá fervorosa lo que espero

de vuestro amor Lo que mi amor espera

Si mi ruego atendéis, estoy salvado

Poned, Señor, a un lado mi alianza

con todas las protervias ¿Se ha colmado

el peso, contra mí, de la balanza?

Pues basta que pongáis al otro lado

la fe, la caridad y la esperanza