Los enamorados

By Mercedes Matamoros

Cual enjambre de alegres mariposas

impulsadas por ávidos empeños,

en el jardín de los ardientes sueños

van el mirto a buscar entre las rosas

Del alma de las bellas ruborosas

con sutiles astucias se hacen dueños,

y ellas con risas o fingidos ceños

a su vez los enlazan caprichosas

Y después del combate por la gloria

de alcanzar un ferviente «yo te adoro»,

les queda sólo a veces por memoria

algunas dulces cartas desgarradas,

algún rizo o retrato ya incoloro,

o algunas tristes flores deshojadas.