Los templos

By Carlos Póo Urbach

En sus bóvedas guardan la infinita

castidad que los sueños tornasola,

como guarda en su pálida corola

alburas la silvestre margarita

En su recinto protector no agita

el ansia terrenal su impura ola;

del blanco cirio la dorada aureola

a los delirios lánguidos excita

Narcótico deleite se desprende

del incensario fúlgido que al aura

impregna de balsámicos olores;

y el ritmo melancólico que extiende

por la atmósfera el órgano, restaura

el piadoso fervor de mis mayores