Los trabajos de la vida
¡Trabajos, peso dulce, don precioso
al que con humildad os sufre y lleva;
toque de la virtud; ilustre prueba
del corazón constante y generoso!
¡Saludable licor, néctar sabroso
que las fuerzas del ánimo renueva;
breve y seguro atajo; senda nueva
para llegar al reino del reposo!
¡Dichoso el que os abraza y se sustenta
del fruto del honor y de la gloria
que entre vuestras espinas nace y crece!
¡Mas ay de aquel, que, en ocio y vida exenta,
dejando al mundo infame su memoria,
sin beber de este cáliz envejece!