Lucha

By Armando D. García

Loa brotes tienen vida; gallardamente erguidos

elevan el penacho de su florecimiento,

y mueven de sus pomas los cálices henchidos

a la caricia artera de traicionero viento

Y un día en que el Zodíaco marca el inevitable

cambio de la magnánima bondad de la estación,

se inician las tristezas de un duelo irremediable

y en cada espiga tiembla también un corazón

Y hay raros crujimientos de tallos destrozados;

los cármenes se mecen y son hasta arrancados

del tallo que inclinado se humilla ante el rigor

Y empieza la zozobra fatal de lo imprevisto

y tiene cada árbol como un divino Cristo

su inevitable y triste calvario de dolor