Lucinda

By Clemente Althaus

Aunque tanto Lucinda se arrebola,

muy sabe su espejo que es mulata;

y así presume, tan jetona y ñata,

ser de estire purísima española.

Cualquiera es a su lado zamba o chola,

a quien ensalza posición o plata;

a todas con desdén su orgullo, trata:

la noble, la señora es ella sola.

A todos sin cesar les cacarea

que, no sé si de un Tello, o de un Fadrique,

procede su clarísima ralea:

y aunque tanto su orgullo lo repique,

unos dicen que vino de Guinea,

y otros de la lanuda Mozambique.