Luz eterna
Como por laberinto de recurvas inciertas,
en mis largos insomnios, alma adentro, me pierdo;
y en la ruta sombría, mis ilusiones muertas,
son flores sin perfumes del jardín del recuerdo.
Batallo inútilmente por hallar la salida
que me lleve a horizontes de paz y de ventura;
mientras evoco triste mi juventud perdida,
que fue toda, abandono, sufrimiento y locura
De improviso en la noche tenebrosa y helada
del dolor que me agobia con su negrura espesa,
aparece una intensa claridad de alborada
A su influjo bendito mi incertidumbre cesa
Es de mi madre muerta la celestial mirada,
que encamina mis pasos y en el alma me besa.