Luzbel en la redención – III

By Rafael María Baralt

Ni de sangre siquiera horrible llanto

en los ávidos ojos embargada

yace la lengua, y al feroz mirada

fija y sin luz, rebela su quebranto

Así en presencia del Madero Santo,

su primera sentencia renovada

oye Luzbel, y con la faz velada

lloran los justos infortunios tanto

Blasfemando de Dios alzan empero

«Derribaré la Cruz, dice, y triunfante

en trozos mil la arrojaré al profundo »

Mas, ¿cómo ¡ay me!, sin arrancar primero

de sus eternos quicios de diamante

al alto cielo, el anchuroso mundo?