- LV - A la muerte del Rey de Suecia
Aquel soberbio intento en que se viera,
si no feliz, constante la osadía,
el que asombró del Orbe parecía,
el que esperaba que castigo fuera.
Despareció veloz, como la esfera,
que forma el agua de la lluvia fría,
o cual despide, al fallecer del día,
fingida estrella la región primera.
Y en su fin de la pólvora la llama,
que con lo breve, y material del daño
envuelve los ejemplos que eterniza:
Dio fuego a lo mentido de la fama,
calor a la razón, luz al engaño,
humo a la envidia, a la ambición ceniza.