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By Lupercio Leonardo de Argensola

El lamentable son del campo griego,

los golpes fieros del troyano fuerte,

mil espantosos géneros de muerte,

y en suma cuanto pueden hierro y fuego.

Aquiles oye y mira con sosiego,

sin que se duela de su adversa suerte;

antes tañe su lira y se divierte,

y al sol confunde la piedad y el ruego.

En él vive la injuria solamente

de que Briseida bella, su querida,

de Agamenón por fuerza ocupa el lecho.

Y así consigo mismo es inclemente,

pues de su gloria, que es lo más, se olvida:

tanto puede la fuerza de un despecho.