- LVI - En alabanza del libro que el Dr. Soto, muy docto y virtuoso, natural de ...
Fénix laureada, con la voz sonora
del Cisne sacro, que en Genil se baña;
a quien Griegos milagros debe España,
pues lo insensible anima, y enamora.
Cuando al son de tu afecto canta, o llora,
se mueve la más sólida montaña,
tan fácil tus cadencias acompaña,
que a ti se humilla, en fe de él te honora.
¡Iguales, o felices! pues él llega,
por ti a ser inmortal; tú por su objeto,
a que su Fénix traza el Occidente.
El pudo dar, aún lo que el cielo niega;
pues, por los singular grande, perfecto,
hizo dos Fénix, o al ocaso Oriente.