- LVI -

By Juan de Tassis y Peralta

La llama recatada que encubierta

la tuvo justo miedo de advertida

vuelva ahora de afectos impelida

al sol que la fomenta descubierta.

Amor es quien la sopla y quien despierta

mi antigua pena, al parecer dormida,

amor que alarga a mi deseo la vida,

y no da vida a mi esperanza muerta.

Yo estoy muriendo en medio de este fuego,

en esperar, y no en sufrir cobarde,

penas de olvido, olvido de mi muerte.

Mas no dejo de ver estando ciego

que no hay remedio, o bien que ya no tarde,

ni mal que contra mí no se concierte.