- LVII - Al obispo Antonio Venegas

By Luis de Góngora y Argote

Este a Pomona, cuando ya no sea

edificio al silencio dedicado

(que si el cristal le rompe desatado,

suave el ruiseñor le lisonjea),

dulce es refugio, donde se pasea

la quietud, y donde otro cuidado

despedido, si no digo burlando,

de los términos huye de esta aldea.

Aquí la Primavera ofrece flores

al gran pastor de pueblos, que enriquece

de luz a España, y gloria a los Venegas.

¡Oh, peregrino, tú cualquier que llegas,

paga en admiración las que te ofrece

el huerto fruta, y el jardín, olores!