- LVII - Se propone la desconfianza que se tiene de su adoración
Lisi, mi amor no tiene otro cuidado,
del que te rinde Amante mi desvelo,
que a tenerle es sin duda, que este anhelo
mereciera perder tu dulce agrado.
Si ya sacrifiqué en tu Altar sagrado
mi corazón, ardiente Mongibelo,
como se hurta a la Deidad de un Cielo
la víctima, y el culto que ha votado.
Si yo Lisi quererte más pudiera,
y más almas el Alma conquistara,
todas a tu hermosura las rindiera.
Mas no se si mi fe se acreditara,
si tu rigor con esto se venciera ,
si mi pena sus males acabara.