- LVIII -

By Juan de Arguijo

A tu divina frente, ¡oh poderoso

Niño!, una venda con trabajo y arte

tejí de oro y colores, donde parte

retraté de tu triunfo más glorioso.

Allí se muestra atado al victorioso

carro el gran Febo, que la luz reparte,

preso Mercurio, encadenado Marte,

y Vulcano con muestras de celoso.

Ni se pudo librar con los reales

insignias Jove; mal pudiera Psique

resistir, si a estos rinde la fiereza.

Agravan mi prisión mayores males,

siendo fuerza que a un niño sacrifique

mi firme amor, y a un ciego mi belleza.