- LVIII -

By Juan de Tassis y Peralta

Volved a ver, señora, este cautivo

al remo eternamente condenado,

por albedrío y voluntad forzado,

a pesar vuestro y aún al suyo, vivo.

Siendo agravios los más, ¿para qué sigo?

Amor sólo en la fe no me ha tentado,

que como a cosa vuestra ha reservado

de esta parte el tormento tan esquivo.

Con ella viviré seguramente

sin buscar a mis males otra cura,

porque ninguno de ellos la consiente.

Y visto que es mi mal desdicha pura,

la fe remediará todo accidente

en que no tenga parte la ventura.