- LVIII -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Este es el propio tiempo de mudarse

cuando el padre Hebrero nos enseña,

ora mostrando cara halagüeña,

ora mostrando al cielo de enojarse.

Cualquier hombre procure mejorarse

si no está satisfecho de su dueña;

estar en un propósito es de peña,

y del tiempo y del hombre es el mudarse.

Natura nos formó con mejor tino

de gusto, de elección, de quién, de cuándo,

y nosotros hacémonos atados.

Cada cual tome ejemplo en su vecino,

pues vemos a los gatos ir maullando

por bodegas, desvanes y tejados.