- LVIII -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

En vivas ondas de ofendida grana

desata a Lisi procurada herida.

Menos siente la púrpura perdida

que el tener experiencias ya de humana.

Quedó cual rosa que expiró temprana,

tarde avisada de desvanecida,

a quien el viento ejecutó en la vida

aun sin dejarla escarmentar de vana.

Pálido ofreces, Lisis, el semblante.

Nunca con más razón se tema el rayo

que cuando el cielo pálido se viere.

Contemple amor, por quien estás triunfante

en la fingida muerte de un desmayo.

Viva, ¿qué hará?, quien mata cuando muere.