- LX - Ofreciendo más crédito a la satisfacción de Celia, que a una sospecha suy...
Celia, con movimientos desiguales
tu corazón señala la dolencia;
y a cuanto reconoce mi experiencia,
son de peligro todas las señales.
Pero si tú dispones, que los males
que viere los ignore mi obediencia,
no se queje la Fe de que la ciencia
sacrílega profana sus umbrales.
Que importa que lo digan los sentidos,
si leal mi fineza los desmiente,
y a más severo examen se remite.
Entre los pensamientos combatidos,
es hereje de amor el que consiente,
la duda que no vence, se permite.