- LX -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

A vos la cazadora gorda y flaca

que nunca os falta el moco y romadizo,

¿por qué un pastor a oscuras os lo hizo,

si de casta os precia, doña Bellaca?

Y si en la matadura de una jaca

os cebáis al entrar por cobertizo,

¿por qué traéis el mar espantadizo,

que no es poco sorberse una carraca?

Todos dicen que es Luna a trochemoche,

y tráenos el seso a la redonda

con esta vanidad e hipocresía;

pues si el sol no alumbrase a la cachonda,

no alcanzara más luz su señoría

que el rabo de una negra a medianoche.