- LX -

By Fernando de Herrera

Si el fuego idalio el tierno canto inspira,

y en tu pecho, Amalteo, algún cuidado

la estrella infunde ya que en mar turbado

te guía, osa herir tu culta lira.

Por ti Betis humilde al Tebro admira,

Tebro, mayor que el Arno celebrado,

y entre lucientes astros colocado,

envidioso Erídano lo mira.

Contigo calla el coro de Elicona,

que baña el cuerpo en su cristal corriente,

y pierde el dulce niño los despojos;

que del materno mirto la corona

teje para ceñir tu sabia frente,

o canta o cierre siempre Amor sus ojos.