- LX -

By Francisco de la Torre

Santa madre de amor, que el yerto suelo

vistes de los colores del Oriente,

sereno el cielo y quieto el viento ardiente,

rota la nieve y desligado el hielo,

mientras al descubierto y raso cielo

pacen sus vacas hierba floreciente,

Tirsis, pastor de toros, útilmente

te esparce aquellas flores sin consuelo.

Y cuanto puede te suplica y ruega,

con la voz y el espíritu cuidado,

que entienda el cielo su dolor estrecho.

Que Filis, por quien vive apasionado,

no le aborrezca tanto y de esta ciega

ligadura de amor lo libre el pecho.