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By Gabriel Bocángel y Unzueta

¿Qué engaños, Celia, qué locuras mueve

un ciego error, y loco más que ciego,

si, cuando yo compito con el fuego,

estudias exceder la blanca nieve,

si el oro vago das al viento leve,

cuando a su error mi libertad entrego,

o apuestas con la vid lasciva luego

reduciéndole a tanto anillo breve?

Guárdate, no la víbora severa

de edad futura la de agora rompa,

antes que el fruto de tu abril ignores.

¿No te rieras de la primavera,

si nos negase con inútil pompa

los frutos, por gozar siempre las flores?