- LXI -

By Juan de Arguijo

Otras dos veces del furioso Noto

probé las iras en el mar turbado,

y no volver jamás a tal estado,

arrepentido, prometí y devoto.

De la deshecha jarcia y leño roto

di los despojos al altar sagrado,

y apenas pisé el puerto deseado

cuando olvidé el peligro y rompí el voto.

Y ahora, que continua y fiera lucha

mar y vientos se esfuerzan en mi daño,

y sus enojos aplacar porfío,

mis sordas voces sin piedad escucha

el justo cielo. ¡Oh inútil desengaño!

¡Cuán tarde llegas al remedio mío!