- LXI -

By Francisco de Borja y Aragón

Surcó mi engaño de extranjeros mares

las aguas, los peñascos, las arenas;

lisonjas apacibles de Sirenas

burlaron breve tiempo mis pesares.

Salí de la prisión de sus cantares,

y en vez de dar al templo las cadenas,

compuse, lastimado de mis penas,

al dulce error sacrílegos altares.

Vine con más descanso entretenido,

por ocio negligente, o por costumbre,

con prendas del engaño en que vivía.

Mas ya las puertas abre mi sentido,

y no merece ver tu hermosa lumbre

el ciego triste, que aborrece el día.