- LXII - Exhortación

By Pedro Soto de Rojas

Clavó la vista en el cadáver frío,

y faltó el movimiento a la cabeza,

que trasformado al cuerpo en su dureza

el corazón creció por lo vacío.

De ver el caso sumamente impío;

helada se quedó naturaleza:

Helado el pulso en su postrer viveza:

que tal rigor se debe a tal delirio.

Teme pues Fénix tú, si temor cabe

en un pecho leal y generoso;

o al mármol en dureza desafía;

que cual Pigmalión de mármol sabe

labrar (y yo lo sé) pecho amoroso,

el ceguezuelo que en mi fin porfía.