- LXII -

By Fernando de Herrera

Amor, en un incendio no acabado

ardí del fuego tuyo, en la florida

sazón y alegre de mi dulce vida,

todo en tu viva imagen trasformado.

Y ahora, oh vano error, en este estado,

no con llama en cenizas escondida,

mas descubierta, clara y encendida,

pierdo en ti lo mejor de mi cuidado.

No más, baste, cruel, ya en tantos años

rendido haber al yugo al cuello yerto,

y haber visto en el fin tu desvarío.

Abra la luz la niebla a tus engaños,

antes que el lazo rompa el tiempo y muerto

sea el fuego del tardo hielo mío.