- LXII -

By Francisco de Borja y Aragón

Fabio, ni la codicia, ni la suerte

te pueden dar el público deseo,

ni el justo honor del más debido empleo,

cuando el poder en tu favor acierte.

Que puede la fortuna concederte,

que iguale a la virtud, y al gran trofeo

de haber compuesto el interior Proteo,

rebelde hasta en los brazos de la muerte.

Nace el favor de aprobación ajena,

expuesta a los peligros del engaño,

que erradas elecciones solicita.

Mas la quietud, que el ánimo serena,

con un divino, y fuerte desengaño,

sin ajenos favores se acredita.