- LXII -

By Francisco de la Torre

Tírito, voy por esta solitaria

senda siguiendo mi fortuna sola;

que como el cielo pudo levantola

de muy clemente y mansa en muy contraria.

Voy tan confuso y mustio que ordinaria-

mente me llaman y me grita: ¡Hola,

que se despeña tu ganado, Iola!

Yo lloro y sigo mi fortuna varia.

Tal es la deuda que a mis ojos debo,

que con menos pasión de la que paso

no pagaré la gloria que recibo.

¡Ay, yo la dejo y el adverso caso

que se me da por enemigo nuevo,

sin ella quiere sustentarme vivo!