- LXII -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Fénix divino que en mortal oriente

desvanece en luz tu sepultura,

y heredada en sí misma tu hermosura

burla nuestro dolor y tu occidente.

La pompa funeral, el llanto miente,

pues no estaba tu ser en tu figura:

nada vive quien vive lo que dura,

ni ha menester morir un accidente.

Faltó tu imperio, amor, faltó tu nido

en Amarilis, y aun después porfías

a usar en los efectos tus crueldades.

¡Oh modo de matar jamás oído!

¡Viéndose ya el amor sin tiranías,

a matarnos empieza con piedades!