- LXIV -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Pues nos va bien con adular, Cratilo,

rindamos la verdad a la cautela;

que en sus aplausos la virtud se hiela

sin que nadie la abrigue con un hilo.

Tu príncipe al Salustio y al Tranquilo

prefiere el gusto de una nueva tela;

y suélese reír cuando la escuela

pondera las grandezas de su estilo.

Oh, dueño de las cosas, ignorancia,

ampara a dos filósofos ayunos,

que a la virtud queremos oponernos,

dispuestos a no ver libros algunos

sino de los poetas más modernos:

tanto podrá el olor de la ganancia.