- LXIV -

By Francisco de la Torre

Este encelado altivo pensamiento,

por otro atrevimiento derribado,

en este pecho, mongibel tornado,

tal fuego lanza, que abrasarme siento.

Y sin memoria del soberbio intento,

por quien en vida vive sepultado,

tan furioso revuelve mi cuidado,

que mueve guerra al estrellado asiento.

Padece el desdichado eternamente,

y padeciendo a libertad espira;

procuro de ayudarle lo que puedo.

Mas si miro mi cielo reluciente,

tales y tan ardientes rayos tira,

que como el triste pensamiento quedo.