- LXIX -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

¿Quién es, Gaspar ilustre, el que fallece:

tú en tu dolor o tu fatal hermano?

El no murió, porque con bulto vano

tu pálida memoria nos le ofrece:

tú no, porque en tu oriente resplandece

la luz de un sol que anocheció temprano.

¡Oh, cuánto miente lo que dura humano,

pues del achaque de nacer fenece!

Dichoso aquel que a cuenta de su fama

(no de sus años) vive, y se aconseja

en que a ser inmortales respiramos.

¡Oh envidia (bien que lástima se llama),

llorar al que nos falta, porque deja

de ser lo mismo porque le lloramos!