- LXV -

By Fernando de Herrera

Suave Filomela, que tu llanto

descubres al sereno y limpio cielo,

si lamentaras tú mi desconsuelo,

o si alcanzara yo tu dulce canto,

prometer a mi cuita osara tanto,

que esperara el dolor algún consuelo,

y que tal vez moviera tierno celo

los ojos cuya bella lumbre canto.

Mas tú con puro acento y armonía

tu afrenta, y gimes bárbaros despojos,

yo, triste, mayor daño ausente lloro.

Quiera Amor que tu voz la pena mía

resuene, o que yo alivie mis enojos

vuelto en ti, ruiseñor blando y canoro.