- LXVI -

By Francisco de Borja y Aragón

Mario, después que el límite Africano

pisó, desobligado a la fortuna,

y en parte a sus tristezas oportuna

miró a Cartago en el destierro llano.

Ruinas dejó, ejemplos de la mano

del tiempo, que hasta el cerco de la Luna

no consintió jamás firmeza alguna,

a que el poder caduco aspira en vano.

Aliento sois a la desdicha mía,

que siempre halaga la enemiga suerte,

tener en sus afrentas compañía.

Mas no igualdad, porque en rigor tan fuerte,

si el más soberbio mal, en su porfía

le cura el tiempo, a mi dolor la muerte.