- LXVI -

By Francisco de la Torre

Tirsis, la nave del cuidado Iolas,

hecha tablas, la vuelca el mar furioso;

cuerpo muerto y espíritu penoso

le traen fiera Leucipe y fieras olas.

Dio mil voces al cielo y escondiolas

crudo cielo en el manto tenebroso

de la callada noche; y el rabioso

Bóreas le apresuró la muerte a solas.

Salieron a la playa deseada

Lícidas y Damón, del mar echado;

oyéronle, mas no le socorrieron.

¡Ay, teme, Tirsis, la tormenta airada,

que en el lugar donde otros perecieron,

mal te pueden valer tus crudos hados!