- LXVI -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Hoy, Noroña, el sangriento Rey de fieras

confunde su ruina con su gloria.

No te costara el golpe la victoria,

si el amago del golpe dividieras.

Premio al deseo no capaz esperas,

hoy renovando de Hércules la historia.

¿Cuál será del triunfante la memoria

si del trofeo se honran las esferas?

Fija la piel del bruto en la del cielo,

sustituirá tu gloria en nueva vida;

deba el Olimpo nuevo signo a España.

No acaso, pues, renace a tanto vuelo

que, a no ser a los cielos conducida,

no cupiera en el mundo tal hazaña.