- LXVII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Si aspiras al laurel, muelle poeta,

la docta antigüedad tienes escrita;

la de Virgilio y la de Horacio imita;

que el juglar del vocablo es triste seta.

Mas ni el heroico honor de la trompeta,

ni la lírica voz tu mente incita;

y como es tu caudal de hilo de pita,

tus versecillos son de cadeneta.

No muestres el envés de los vocablos,

ni los recalques en los labios tiernos;

que el diablo es bellacón, mas no ignorante.

Y pues te ha de llevar a los infiernos

ese ejercicio, indigno de un pedante,

no fuera malo granjear los diablos.