- LXVII -

By Francisco de la Torre

Tirsis, aquí donde los ojos bellos;

de tu Amarilis bella deshicieron

las turbias nubes, que otro tiempo fueron

ira del crudo cielo y rigor de ellos,

aquí me tiene amor de los cabellos,

forzando el alma y cuerpo, que se dieron

a enemigos extraños, que trajeron

nueva traición para matar sin vellos.

Tal me tienen mis ojos engañosos,

dando camino al alma a mis contrarios,

que conozco mi mal y temo el daño.

Yo los traeré por valles solitarios,

entre sauces y espinos escabrosos,

para pagar mi bien y ver su engaño.