- LXVII -

By Hernando de Acuña

Ajeno fue, pues fue sólo un momento,

y mil años el mal sin acabarse;

instable fue, pues vino a comenzarse

de nuevo el mal tras su contentamiento.

Para más daño fue, pues su cimiento

tan sin firmeza en mí pudo fundarse;

que grave fue mi bien, pues en mostrarse

al parecer fue bien y al ser tormento.

Bien pudieras, Amor, con tantos males

acabarme de un golpe, pues podías

con uno y el menor de los que pruebo,

sin juntar con mis penas, siendo tales,

el bien que tuve por tan breves días,

para nuevo dolor y caso nuevo.