- LXVIII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Si de Grecia sacaba el ostracismo

los buenos por insignemente buenos,

contigo, que tan pérfido a lo menos,

¿no hicieran sus repúblicas lo mismo?

La de Corinto echárate del istmo

(con ser viciosa) a límites ajenos.

y aun regalado en uno de los senos

más sordos y profundos del abismo.

Y andas entre nosotros con ofensa

de la virtud; mas no me desconsuelo

de que dilate un rayo la venganza.

Que cuando en los castigos tarda el cielo,

justamente irritado, su tardanza

después en el furor la recompensa.