- LXVIII -

By Fernando de Herrera

Amor, ¿para qué vale el sufrimiento

en su pecho enseñado a tanta gloria,

si es todo lo que guarda la memoria

causa de afán al alma, y de tormento?

Porque no pierde triste el flaco aliento

quien perdió, y no en su culpa, la victoria,

y de su dulce bien la alegre historia

vio trocar en eterno sentimiento.

¿Por qué se esfuerza en vano mi esperanza,

y ajeno en luenga ausencia de mi suerte,

me sostiene en dolor y llanto fiero?

Harto es al que padece en tal mudanza

poder honrar su vida con la muerte,

que lentamente llega al fin postrero.