- LXVIII -

By Francisco de la Torre

Ya quebradas prisiones, ya cadenas

reforzadas amor arrastra, en tanto

que, de tu sinrazón y de mi llanto,

tomas seguro para darme penas.

No son de menos fuerza las serenas

lumbres del cielo que idolatro, cuanto

las ligaduras del furioso encanto

con que de mi sentido me enajenas.

No, amor, no dejaré tu real bandera,

menos, que con la vida y alma triste;

cantaré donde fuere tu grandeza.

Dame seguro tú de una firmeza

que vacila en mi daño, que, aunque muera,

no dejaré de amar lo que me diste.