- LXX -

By Francisco de Borja y Aragón

Soberbio mar, si tu erizada frente

levantas, asaltando las estrellas,

y no midiendo tu quietud por ellas,

a su región te atreves indolente.

Las naves traga, que en el mar de Oriente

la envidia cargan de sus luces bellas;

o las que envuelto en míseras querellas,

el fruto logran de la zona ardiente.

Perdone tu furor una barquilla,

en quien del cielo la piedad invoco,

buscado a remo y vela su descanso.

Mas no le alcanza, quien a ti te humilla;

que estás al débil leño, atento, y loco,

y a fuertes naves temeroso, y manso.