- LXX -

By Juan Boscán Almogáver

Querélleme de vos, señora, cuando

de vuestras artes fui tan ignorante

que me engañaba en ver vuestro semblante,

vuestro ser por el gesto imaginado.

Andúveme después desengañado,

y vi, en lo que de vos me vi delante,

que vuestro uso y natura es la culpante

que ya vos sobre vos no tenéis mando.

Así que ahora no hay de qué quejarme;

mi derecho y mis quejas han parado,

pues vos no tenéis ya de qué pagarme.

No he de ser yo de seso tan menguado

que del fuego, en el cual fui a quemarme,

quede quejoso en ver que me ha quemado.