- LXXI - A don Cristóbal de Mora, marqués de Castel-Rodrigo del libro de Baltasa...
Árbol de cuyos ramos fortunados,
las nobles Moras son quinas Reales,
teñidas con la sangre de leales
Capitanes, no amantes desdichados.
En los campos del Tajo más dorados,
y que más privilegian sus cristales,
a par de la sublime palma sales,
y más que los laureles levantados.
Gusano de tus hojas me alimentes,
pajarillo sosténganme tus ramas,
y ampáreme tu sombra peregrino.
Hilaré tu memoria entre las gentes,
cantaré enmudeciendo ajenas famas,
y votaré a tu templo mi camino.