- LXXI - Quéjase de la infelicidad de su amor
Seguí con paso errante mi porfía,
y fie mi ventura en frágil leño,
y al emprender la causa de mi empeño,
hallé frustrada la esperanza mía.
Pensé que mi rendida idolatría
lograra de su afecto el desempeño
mas no, que pudo algún tirano ceño
romper cruel lo que el Amor tejía.
Llora el dolor, y siente mi cuidado
perder las dichas, padecer el daño,
sufrir la pena, y no alcanzar remedio.
Mas cuando fue feliz un desdichado,
si en su progreso topa el desengaño,
y en su fortuna destrozado el miedo.